Me giré sin cogerle la mano que seguía tendida, pero no sin antes dedicarle la más falsa de mis sonrisas, fui directa a perderme por entre el mar de gente.
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Fui arrasando a todo ser vivo que se me interpuso por delante. Estaba decidida a cruzar toda la pista llena de gente e irme, no quería estar en la misma habitación que ellos y notar como mi humillación interna crecía por segundos.
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Fui arrasando a todo ser vivo que se me interpuso por delante. Estaba decidida a cruzar toda la pista llena de gente e irme, no quería estar en la misma habitación que ellos y notar como mi humillación interna crecía por segundos.
-¡Black! ¡Black, espera!- Era
Zayn.
Me paré unos segundos, ladeé un
poco la cabeza y lo vi infiltrándose por el medio de la gente: me estaba
siguiendo.
En realidad parecía boba. No entendía
porque me molestaba tanto que Zayn tuviera novia, entre él y yo no había pasado
absolutamente nada. Entonces, ¿Por qué estaba tan obsesionada con ese chico?
Sin embargo, volví otra vez hacia
mi destino inicial, no quería darle pena, no quería su compasión. Yo no era
nada suyo y él no era nada mío, nunca lo había sido.
Mi despiste anterior ayudó a que
Zayn se acercara más a mí, pocos metros nos separaban.
Me puse a correr.
No era una buena atleta, en mi
vida corría. Además era lenta.
Giré mi cabeza para ver si Zayn
me continuaba siguiendo y, efectivamente, lo estaba. Cuando quise volverme, no
pude continuar ya que me choqué de morros con una de las columnas que sostenían
el techo de la sala. Un fuerte dolor recorrió los nervios de mi rostro y no
pude evitar caer. Ofrecí todo un espectáculo del que muy poca gente se percató.
-Black, ¿estás bien? Dios mío, te
has dado un golpe fuerte.- Era la voz entre jadeos de Zayn mientras que yo
seguía yaciendo en el suelo.-Ven, te sacaré de aquí, necesitas que te dé el aire
fresco.
Zayn puso delicadamente sus manos
bajo mi cuerpo y me levantó con mucha facilidad. Me llevó hacia el exterior
como si de una pluma tratara, notaba como tensaba sus fuertes brazos para no
dejarme caer. Se sentó en las escaleras de la puerta principal, no había ni un
alma rondando por allí. Yo seguía encima suyo, me ayudó a reincorporarme y me quedé
sentada en sus rodillas. Para no perder el equilibrio posé mi brazo alrededor
de su cuello, acto totalmente involuntario e inconsciente.
-Black.-Mi nombre dicho por él
sonaba como una orquestra celestial.
-¿Sí?- Dije yo en un susurro.
-¿Qué te ha pasado? ¿Por qué te
has ido? ¿Estás bien?- Sonaba preocupado.
-Zayn, estoy bien, solo que me he
dado un golpe contra esa columna, pero estoy bien, te lo juro.
-No, no lo estás. Dime que esto
no tiene nada que ver con Brit.
-Todo esto no tiene nada que ver con
Brit.- Repetí sus palabras y al pronunciar el nombre de la chica hice una
mueca.
-Ahora dilo convencida.- Dijo
sereno.
No obtuvo respuesta. Por una
parte, yo no quería que él supiera que mi rabieta de niña pequeña había sido ocasionada
por su novia, pero por otra lo deseaba. Deseaba que se diera cuenta de todo.
Vamos, no era tan difícil, se me notaba a la legua después de mi espectáculo.
En vez de que las palabras
salieran de mi boca, me limité a cerrar los ojos, quería dormir, estaba
agotada y me sentía muy humillada por mi propio comportamiento, todo eso no era propio de mí.
Pareció que él se daba cuenta, ya
que puso su mano encima de mi cabeza y me apretó contra su pecho. Estuvimos un
largo período de tiempo de ese modo, parados, sin decirnos nada pero a la vez
contándonos hasta el más mínimo secreto. Sentía una paz infinita mientras él me
colocaba los mechones despeinados de mi larga melena y me acariciaba la cara
con calma y tranquilidad.
Esa paz
fue entrometida por una voz chillona y femenina.





