martes, 27 de agosto de 2013

Capítulo tres.



Ya habían pasado cuatro meses desde el día de la boda. Me había costado mucho olvidar a aquel chico de ojos marrones, lo creía ver en todas partes, sobretodo en mis sueños. Soñaba continuamente con esos oscuros ojos y sobre todo con las pestañas, yendo de arriba abajo, juntándose y separándose, era una tortura.

Sonó el timbre varias veces y fui a ver quién era. Antes de abrir la puerta lo supe perfectamente. Su fuerte olor a vainilla se filtraba por todas las cavidades de la puerta y la delataban. Era Isabella.
Abrí la puerta y, efectivamente, era ella.
-Vamos, vístete, nos vamos de fiesta.- Dijo con su usual tono animado.
-Bella, ¿Qué dices? Ni hablar. Ahora mismo me iba a dar una ducha y a ponerme directamente a la cama a leer un nuevo libro que...
-No, ahora mismo te vas a duchar y a vestirte para venir a mover ese culo tan bonito que tienes.- Me interrumpió.
-Pero…
-No hay peros que valgan, amiga mía. Vamos, hazme caso.- Juntó sus dos delgadas manos cubiertas de anillos y las comisuras de su boca se curvaron hacia abajo.
-¿Qué fiesta?
-No hay tiempo para explicaciones, te lo cuento de camino, tú ponte guapa.
Finalmente la hice caso, era inútil intentar convencerla por lo contrario.

Me duché y para nada me puse guapa. Me vestí con la ropa más normal de mi armario: Pantalones pitillos negros, una camiseta de tirantes también negra con un mensaje de letras blancas y grandes y mis mejores amigas, las convers blancas.
Bajé las escaleras, donde me esperaba Bella. Por su expresión, supe que no estaba nada contenta con mi elección. Le dediqué una mirada asesina que la hizo callar inmediatamente antes de hablar, salimos, y nos adentramos en su coche.

-A ver, dime, ¿dónde vamos?
-Es el cumpleaños de mi primo segundo.- Dijo con voz segura y calmada.  
-¿En serio? ¿Y para eso has hecho vestirm….
-Déjame acabar.-Me interrumpió.- Mi primo, primo segundo, como quieras llamarle, hace una fiesta en la casa de mi tía, ya sabes, esa enorme. Todo el mundo va a estar allí, habrá chicos… Además, necesitas salir y despejarte, parece como si ese tal Zayn te haya comido el cerebro.
Zayn vino directamente a mi cabeza. Pensé que seguramente ya se habría olvidado de mí, seguramente nunca se habría acordado de mí. ¿Por qué me hacia tanto daño a mi misma? ¿Por qué me torturaba con esos pensamientos? Hice un suspiro largo.
-Vale, haremos lo que tú digas.

Llegamos a la casa de la tía, era más enorme de cómo la recordaba.
Entramos y habían montado una pista de baile en una de las inmensas salas del interior.
Había mucha gente y yo estaba decidida a darlo todo, a pasármelo bien, a olvidar.
Cogí a Bella de la mano y me introducí dentro de la marea de gente, ella sonrió y empezamos a bailar. En ese momento maldije el no haberme vestido de una manera más… idónea.
Los pantalones hacían que me ahogara de calor. Le dije a Bella que iba a tomar algo en la barra que habían montado, necesitaba hidratarme. Ella me siguió.
Cuando estábamos pidiendo algo para beber, me giré, observando todo el panorama de gente que había. En ese momento lo vi a él. Imposible, no podía ser. Era él e iba acompañado, estaba hablando con el primo segundo de Bella.
-Oye, vamos a saludar a mi primo, que al fin y al cabo, esta es su fiesta.- Dijo Bella animada.
-Prefiero quedarme…- No me dejó terminar la frase que ya me había arrastrado enfrente del primo, Zayn y… su acompañante. Una rubia despampanante con un vestido que… Espera, ¿eso era un vestido? Más bien parecía las hojas que Adán y Eva utilizaron para tapar sus partes.
-¡Feliz cumpleaños, Josh! ¿Te acuerdas de ella, Black, mi amiga?- Gritó Bella para que se la oyese por encima de los altavoces.
-Claro, como olvidarla... ¿Cómo estás, Black?- Preguntó Josh.
-B-bien…- Zayn había fijado la vista en mi, estaba más serio de lo normal y… ¿Más guapo? Quizás sí. Lo miré fijamente.
Hubo un silencio incómodo y, finalmente, Josh lo rompió.
-Hmm… Black, esté es mi amigo, Zayn. Zayn, esta es Black.
-Encantado de conocerte, Black.- Dijo el muy cortés estirando la mano. Yo se la cogí, e hicimos un apretón de manos demasiado formal. ¿Qué estaba pasando? ¿No me reconocía?
-Y, bueno –continuó Josh.- Esta es Brittany, la novia de Zayn.
-Puedes llamarme Brit.- Dijo la chica tendiéndome la mano.
Al oír esas palabras, me quedé petrificada. Novia, había utilizado exactamente ese término. Era su novia.

Me giré sin cogerle la mano que seguía tendida pero no sin antes dedicarle la más falsa de mis sonrisas, fui directa a perderme por entre el mar de gente.


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