jueves, 5 de septiembre de 2013

Capítulo cuatro.




Me giré sin cogerle la mano que seguía tendida, pero no sin antes dedicarle la más falsa de mis sonrisas, fui directa a perderme por entre el mar de gente.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------

Fui arrasando a todo ser vivo que se me interpuso por delante. Estaba decidida a cruzar toda la pista llena de gente e irme, no quería estar en la misma habitación que ellos y notar como mi humillación interna crecía por segundos.

-¡Black! ¡Black, espera!- Era Zayn.
Me paré unos segundos, ladeé un poco la cabeza y lo vi infiltrándose por el medio de la gente: me estaba siguiendo.

En realidad parecía boba. No entendía porque me molestaba tanto que Zayn tuviera novia, entre él y yo no había pasado absolutamente nada. Entonces, ¿Por qué estaba tan obsesionada con ese chico?

Sin embargo, volví otra vez hacia mi destino inicial, no quería darle pena, no quería su compasión. Yo no era nada suyo y él no era nada mío, nunca lo había sido.
Mi despiste anterior ayudó a que Zayn se acercara más a mí, pocos metros nos separaban.
Me puse a correr.
No era una buena atleta, en mi vida corría. Además era lenta.
Giré mi cabeza para ver si Zayn me continuaba siguiendo y, efectivamente, lo estaba. Cuando quise volverme, no pude continuar ya que me choqué de morros con una de las columnas que sostenían el techo de la sala. Un fuerte dolor recorrió los nervios de mi rostro y no pude evitar caer. Ofrecí todo un espectáculo del que muy poca gente se percató.

-Black, ¿estás bien? Dios mío, te has dado un golpe fuerte.- Era la voz entre jadeos de Zayn mientras que yo seguía yaciendo en el suelo.-Ven, te sacaré de aquí, necesitas que te dé el aire fresco.
Zayn puso delicadamente sus manos bajo mi cuerpo y me levantó con mucha facilidad. Me llevó hacia el exterior como si de una pluma tratara, notaba como tensaba sus fuertes brazos para no dejarme caer. Se sentó en las escaleras de la puerta principal, no había ni un alma rondando por allí. Yo seguía encima suyo, me ayudó a reincorporarme y me quedé sentada en sus rodillas. Para no perder el equilibrio posé mi brazo alrededor de su cuello, acto totalmente involuntario e inconsciente.

-Black.-Mi nombre dicho por él sonaba como una orquestra celestial.
-¿Sí?- Dije yo en un susurro.
-¿Qué te ha pasado? ¿Por qué te has ido? ¿Estás bien?- Sonaba preocupado.
-Zayn, estoy bien, solo que me he dado un golpe contra esa columna, pero estoy bien, te lo juro.
-No, no lo estás. Dime que esto no tiene nada que ver con Brit.
-Todo esto no tiene nada que ver con Brit.- Repetí sus palabras y al pronunciar el nombre de la chica hice una mueca.
-Ahora dilo convencida.- Dijo sereno.

No obtuvo respuesta. Por una parte, yo no quería que él supiera que mi rabieta de niña pequeña había sido ocasionada por su novia, pero por otra lo deseaba. Deseaba que se diera cuenta de todo. Vamos, no era tan difícil, se me notaba a la legua después de mi espectáculo.

En vez de que las palabras salieran de mi boca, me limité a cerrar los ojos, quería dormir, estaba agotada y me sentía muy humillada por mi propio comportamiento, todo eso no era propio de mí.
Pareció que él se daba cuenta, ya que puso su mano encima de mi cabeza y me apretó contra su pecho. Estuvimos un largo período de tiempo de ese modo, parados, sin decirnos nada pero a la vez contándonos hasta el más mínimo secreto. Sentía una paz infinita mientras él me colocaba los mechones despeinados de mi larga melena y me acariciaba la cara con calma y tranquilidad.


Esa paz fue entrometida por una voz chillona y femenina.

martes, 27 de agosto de 2013

Capítulo tres.



Ya habían pasado cuatro meses desde el día de la boda. Me había costado mucho olvidar a aquel chico de ojos marrones, lo creía ver en todas partes, sobretodo en mis sueños. Soñaba continuamente con esos oscuros ojos y sobre todo con las pestañas, yendo de arriba abajo, juntándose y separándose, era una tortura.

Sonó el timbre varias veces y fui a ver quién era. Antes de abrir la puerta lo supe perfectamente. Su fuerte olor a vainilla se filtraba por todas las cavidades de la puerta y la delataban. Era Isabella.
Abrí la puerta y, efectivamente, era ella.
-Vamos, vístete, nos vamos de fiesta.- Dijo con su usual tono animado.
-Bella, ¿Qué dices? Ni hablar. Ahora mismo me iba a dar una ducha y a ponerme directamente a la cama a leer un nuevo libro que...
-No, ahora mismo te vas a duchar y a vestirte para venir a mover ese culo tan bonito que tienes.- Me interrumpió.
-Pero…
-No hay peros que valgan, amiga mía. Vamos, hazme caso.- Juntó sus dos delgadas manos cubiertas de anillos y las comisuras de su boca se curvaron hacia abajo.
-¿Qué fiesta?
-No hay tiempo para explicaciones, te lo cuento de camino, tú ponte guapa.
Finalmente la hice caso, era inútil intentar convencerla por lo contrario.

Me duché y para nada me puse guapa. Me vestí con la ropa más normal de mi armario: Pantalones pitillos negros, una camiseta de tirantes también negra con un mensaje de letras blancas y grandes y mis mejores amigas, las convers blancas.
Bajé las escaleras, donde me esperaba Bella. Por su expresión, supe que no estaba nada contenta con mi elección. Le dediqué una mirada asesina que la hizo callar inmediatamente antes de hablar, salimos, y nos adentramos en su coche.

-A ver, dime, ¿dónde vamos?
-Es el cumpleaños de mi primo segundo.- Dijo con voz segura y calmada.  
-¿En serio? ¿Y para eso has hecho vestirm….
-Déjame acabar.-Me interrumpió.- Mi primo, primo segundo, como quieras llamarle, hace una fiesta en la casa de mi tía, ya sabes, esa enorme. Todo el mundo va a estar allí, habrá chicos… Además, necesitas salir y despejarte, parece como si ese tal Zayn te haya comido el cerebro.
Zayn vino directamente a mi cabeza. Pensé que seguramente ya se habría olvidado de mí, seguramente nunca se habría acordado de mí. ¿Por qué me hacia tanto daño a mi misma? ¿Por qué me torturaba con esos pensamientos? Hice un suspiro largo.
-Vale, haremos lo que tú digas.

Llegamos a la casa de la tía, era más enorme de cómo la recordaba.
Entramos y habían montado una pista de baile en una de las inmensas salas del interior.
Había mucha gente y yo estaba decidida a darlo todo, a pasármelo bien, a olvidar.
Cogí a Bella de la mano y me introducí dentro de la marea de gente, ella sonrió y empezamos a bailar. En ese momento maldije el no haberme vestido de una manera más… idónea.
Los pantalones hacían que me ahogara de calor. Le dije a Bella que iba a tomar algo en la barra que habían montado, necesitaba hidratarme. Ella me siguió.
Cuando estábamos pidiendo algo para beber, me giré, observando todo el panorama de gente que había. En ese momento lo vi a él. Imposible, no podía ser. Era él e iba acompañado, estaba hablando con el primo segundo de Bella.
-Oye, vamos a saludar a mi primo, que al fin y al cabo, esta es su fiesta.- Dijo Bella animada.
-Prefiero quedarme…- No me dejó terminar la frase que ya me había arrastrado enfrente del primo, Zayn y… su acompañante. Una rubia despampanante con un vestido que… Espera, ¿eso era un vestido? Más bien parecía las hojas que Adán y Eva utilizaron para tapar sus partes.
-¡Feliz cumpleaños, Josh! ¿Te acuerdas de ella, Black, mi amiga?- Gritó Bella para que se la oyese por encima de los altavoces.
-Claro, como olvidarla... ¿Cómo estás, Black?- Preguntó Josh.
-B-bien…- Zayn había fijado la vista en mi, estaba más serio de lo normal y… ¿Más guapo? Quizás sí. Lo miré fijamente.
Hubo un silencio incómodo y, finalmente, Josh lo rompió.
-Hmm… Black, esté es mi amigo, Zayn. Zayn, esta es Black.
-Encantado de conocerte, Black.- Dijo el muy cortés estirando la mano. Yo se la cogí, e hicimos un apretón de manos demasiado formal. ¿Qué estaba pasando? ¿No me reconocía?
-Y, bueno –continuó Josh.- Esta es Brittany, la novia de Zayn.
-Puedes llamarme Brit.- Dijo la chica tendiéndome la mano.
Al oír esas palabras, me quedé petrificada. Novia, había utilizado exactamente ese término. Era su novia.

Me giré sin cogerle la mano que seguía tendida pero no sin antes dedicarle la más falsa de mis sonrisas, fui directa a perderme por entre el mar de gente.


martes, 13 de agosto de 2013

Capítulo dos.



Solo estaba él. Él, sus ojos, sus pestañas y esa gran sonrisa que no había perdido durante toda la conversación.
-Ehm… Blackeline. Me llamo Blackeline, pero supongo que me puedes llamar Black.



Zayn asintió, moviendo lentamente la cabeza de arriba a bajo.
-Black… Extraño nombre, la verdad.- Confirmó haciendo una mueca que no supe descifrar.
-Si tú lo dices…-Sus palabras me habían sacado instantáneamente de mi ensoñación. Nunca me había gustado mi nombre, pero el que él confirmara que no le gustaba me ponía enferma.- Que no te guste no significa que tengas que poner esa cara de asco, se dice ‘saber disimular’.
-No he dicho que no me guste, simplemente es… diferente, inusual, raro.
No hubo contestación alguna a sus palabras, las cuales fueron como una patada derecha hacia el estómago para mí. Eso mismo me recordó que hacía muchas horas que no comía y que ya era hora de ir yendo hacia dentro, hacia la mesa 16, la infantil.
Di media vuelta, dejando a Zayn con la palabra en la boca, me sentí bien al hacerlo, ya que segundos antes él me había hecho sentir más o menos mal.
Entré en el restaurante y fui derecha a mi mesa. Justo como me la esperaba. Eran como unos doce niños gritones y movidizosos. No los soportaba, odiaba a los niños.
De pronto, vi a mi madre acercarse.
-Antes de que digas nada, tu hermana te ha puesto en esta mesa para que cuides de los niños.- Dijo con un tono pausado y sereno.
-Mamá, Daisy sabe de sobras que odio profundamente a los niños y que yo ya no soy ninguna cría, tengo 19 años. ¿Por qué me hace esto?
-Vamos, no seas mala, no estropees su día, quédate aquí, y vigílalos.- Dichas estas palabras con las que pareció satisfecha, se giró y se fue directa a su mesa.
Me había dejado muda. ¿Cómo que “no estropees su día”? Confirmado, mis padres me tenían por una niña pequeña e inmadura capaz de arruinar la boda de su propia hermana. Perfecto, absolutamente perfecto.

De pronto, me sentí observada. Miré entre las mesas, y finalmente vislumbré a una figura entre los asistentes. El chico de antes, Zayn, que me miraba fijamente con esos ojos suyos.
Le miré e intenté aguantar la mirada, él no la apartaba de mí, estaba serio. Aguanté unos segundos hasta que noté como la sangre me subía a la cabeza y me ponía roja por momentos. En su boca se dibujó una pequeña sonrisa. Me giré rápidamente, él había ganado la batalla. Esperé a que trajeran los platos con la comida.

Al fin y al cabo, los niños no se portaban tan mal, estaban más preocupados por llenar sus estómagos que por idear un plan maléfico.
Comí hasta hartarme, y cuando llegó la tarta, ya no pude más.

Después de que los novios bailaran solos románticamente en la pista de baile, todos los asistentes a la boda se unieron.
Pero yo, que iba con tacones y no estaba muy acostumbrada a ellos, me quedé sentada en mi silla, con los codos encima de la mesa aguantándome la cabeza, y los ojos se me iban cerrando lentamente, los sonidos exteriores se iban mezclando y alejando…
-No te apetece… ¿Bailar?- Interrumpió mi paz una voz que me sonaba familiar y de la que sabía perfectamente quien era el dueño.
-No gracias, estoy bien. – Dije casi a media voz, sin abrir los ojos.
Escuché el arrastre de una de las sillas y ésta poniéndose a mi lado, Zayn se sentó en ella.
-No tienes porqué ser tan desagradable conmigo, no te he hecho nada malo.
Suspiré, abrí los ojos y giré mi cuerpo hacia él lentamente.
-No estoy siendo desagradable, yo soy así, si no te gusta, no me hables.- Vi cómo ante mis palabras apretaba los puños, encima de sus rodillas. Al ver que no contestaba, intenté suavizar un poco mi tono.- Además, estoy cansada, he tenido que cuidar de doce niños y el rollo de la preparación de la boda me ha dejado aturdida.
-Es verdad, estabas en la mesa infantil.- Dijo él con un tono burlón y divertido.  
-Sí. ¿Algún problema?
-No.
-Vale.
-Muy bien.
-Perfecto.
-Estupendo.
-No voy a seguir tus jueguecitos.
-Nadie te ha pedido que lo hagas.
-Bueno, déjame descansar.- Pedí haciendo el intento de girarme otra vez hacia la mesa.
Zayn me cogió del brazo con su mano, se levantó de su asiento, y con él me levantó a mí de la silla. El roce de su piel con la mía tan repentinamente me había dejado parada.
-¿Pero qué diablos haces?- Pregunté cuando fui capaz de reaccionar.
-Vamos a bailar, eso te tranquilizará y te hará perder toda esa tensión que tienes.
-No.-Dije cortándole y haciendo que en su cara apareciera una mueca de desaprobación.
-Sí, es una obligación.-Dijo serio, pero notándose el tono divertido en sus palabras.
Entonces, noté el suave tacto de la piel de sus manos en mis brazos, las bajó hasta mi cintura. Estábamos extremadamente juntos el uno del otro. No había centímetros que separaran nuestros cuerpos. Me había quitado mi espacio y con eso se había llevado mi respiración.
-Vamos, baila conmigo. –Lo miré a los ojos y fue lo peor que podría haber hecho. Me maldecí a mi misma al instante. Otra vez caía en sus trampas, no podía resistirme a sus encantos, y menos a esos ojos.
Finalmente asentí. Apoyé mi cabeza en su hombro y bailamos lentamente una canción de la que ni siquiera sabía el título, pero que hablaba de un chico que le pedía a su pareja que nunca la dejara. En esos momentos, en los brazos de Zayn, me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Me sentía como si nada malo pudiera pasarme en ese instante; me sentía segura.
Entonces, la canción terminó, y con ella esa sensación que me embargaba por completo, ya que Zayn me dejó de sujetar, se aproximó a mi oído y susurro unas palabras que no logré entender.
Entonces se giró en dirección a la puerta y yo no era capaz de pronunciar palabra. Se sumergió entre la gente en la pista de baile. Que se fuera tan repentinamente no entraba en mis cálculos, me hizo sentir rematadamente mal.
Inmediatamente y sin pensarlo, fui tras él, las cosas no podían quedar así.
Lo busqué y no estaba por ningún lado. Yo me estaba poniendo nerviosa. ¿Dónde coño se había metido?
Iba con la intención de preguntarle a Jack, pero lo vi hablando alegremente (un poco demasiado alegremente a causa del alcohol ingerido) con su padre y no quise interrumpir.
Me fui afuera del restaurante, no estaba. El viento frío azotaba la piel desnuda de mis hombros y me hacía estremecer, me abracé a mí misma. La sensación de soledad se intensificó y finalmente fue inmensamente grande. Se había ido. ¿Para siempre?

jueves, 8 de agosto de 2013

Capítulo uno.


-Vamos Daisy, despierta.
-Cinco minutos más, por favor, cinco más, mamá…- Dijo ella con su típica voz ronca que causa el despertar.
-No soy tu madre, soy tu hermana. Y vamos, levántate ya, tienes al novio esperándote en el altar.
Al instante, Daisy abrió los ojos de par en par, levantó su delicado cuerpo de la cama y se puso en pie.
-Mierda… ¿Qué hora es? No me acordaba.- Dijo ésta caminando de un lado a otro de la habitación.-Mierda, mierda, no, no, no…
-Para. Daisy, para.-Me levanté de la esquina de la cama en la que estaba sentada, fui directa hacia ella y la cogí de los hombros.- Es temprano aún, pero te he despertado porque conociéndote, tardarás mucho en prepararte, una eternidad, así que vamos, ve. – Hice un largo suspiro.-Hoy es tu día.
-Tienes razón, todo va bien, todo va como la seda, sí, sí…- Le entró una risa nerviosa.- Me voy a dar una ducha.
Daisy era mi hermana mayor, cinco años mayor. Vivía junto a ella desde hacía un año. Las dos íbamos a la universidad, ella estaba a punto de terminar, yo apenas había empezado este curso. De pequeñas vivíamos con nuestros padres, pero obviamente, al ir a la universidad nos vimos obligadas a mudarnos.
En realidad le tenía envidia, incluso más de la que es usual entre hermanas. Ella era guapa, muy guapa. Era inteligente, amable, simpática, sobresalía en casi todos los aspectos en los que uno puede sobresalir. Era todo lo contrario a mí. Yo no es que me odiara, pero tampoco me quería como hubiera debido.
Y bueno, ese día mi hermana se casaba. Un poco joven, sí, pero ella era feliz junto a su novio, Jack, con el que llevaba saliendo desde hacía dos años. Admiraba su relación, ni una sola pelea, al menos que yo supiera, se llevaban espléndidamente.
Por ese motivo, mis padres no tuvieron ninguna objeción a que la boda se llevara a cabo.
Después de la boda, Daisy se iría a vivir a la casa de Jack situada en el centro y yo me quedaría sola en este piso. La idea me producía escalofríos.
Me quedé plantada de pie un buen rato, encima del suelo tapizado de la habitación de Daisy, pensando en cómo de rápido había pasado el tiempo. Finalmente, me fui a mi habitación y me empecé a preparar para el suceso del día.
Al cabo de unas horas, Daisy me llamó.
-Oh, Blackeline Mariah Soncate estás preciosa. Más que yo. ¿Sabes? Es ilegal ir más guapa que la novia, voy a tener que echarte de la boda.-Permanecía de pie delante del espejo del baño. Se le dibujó una sonrisa en el rostro.
-Daisy, ¿De qué hablas? Tú estás hermosa, mírate. Eres la novia más guapa de todas las novias que ha habido.- Y lo era. El vestido blanco le resaltaba la piel dorada que tenía, y el recogido de la melena rubia era muy natural y sencillo, como tenía que ser.
-Ven, mírate tú. –Daisy me cogió de la mano y me llevó enfrente al espejo. Me rodeó con el brazo y se quedó expectante esperando ver mi reacción.
La verdad, no estaba tan mal como había imaginado. Llevaba un vestido azul eléctrico corto por delante y más largo por detrás. El cabello ondulado me caía encima de los hombros y se esparcía por todo mi espalda. Los tacones hacían que pareciera que mis piernas se hubieran alargado el triple. No estaba nada mal…
Finalmente sonreí y Daisy pareció satisfecha con mi respuesta.
Interrumpiendo nuestro emocional momento, sonó el timbre. Mi padre nos venía a recoger. Nos llevó directas a la iglesia.
La ceremonia se paso muy rápidamente. Jack, que iba guapísimo de esmoquin, fue el primero en dar el sí quiero, y, a continuación, mi hermana, con su voz más segura, confirmó su aceptación al matrimonio.
Unas horas después ya entrábamos todos al restaurante, dispuestos para comer.
Nos teníamos que sentar en distintas mesas, todos distribuidos según los novios lo habían elegido. Al entrar, frente a la puerta de aquel lujoso restaurante, había la lista en la que decía qué mesa le tocaba a cada uno.
Fui bajando mi mirada por los nombres de la lista. "Mesa 16 (Mesa infantil)" y justo debajo del título, mi nombre. Genial, tendría que compartir mesa con unos mocosos de 8 años. ¿Lo mejor? Odiaba a los niños.
Me decidí a ir a hablar con mi hermana para pedirle un cambio de mesa, ya que no soy ninguna cría, cuando algo, mejor dicho, alguien se interpuso en mi camino.
-Permiso. Lo siento. Paso… -Dije yo con una voz entrecortada.
-No, no te dejo pasar.-Dijo el obstáculo que me impedía llegar hasta mi hermana.
-Mira, es fácil. Tu hacia tu izquierda y yo hacia mi izquierda. Me dejas pasar y olvidamos este pequeño e incómodo accidente.-Al terminar la frase intenté avanzar, pero el chico me volvió a barrar el paso.
-Malik, para los amigos Zayn.- Dijo éste estirando una mano hacia delante para que se la apretara.
-Estupendo me parece, ahora ya puedo vivir tranquila, no sé como hubiera sobrevivido sin tener esa información.- Dije quizá sonando un tanto brusca y con la ironía destacando en mis palabras.
-Vamos, no seas así. ¿Cómo te llamas? – Preguntó mirándome a mis ojos con los suyos. Sentí algo en mi interior, un click, algo se encendió, quizás era por la impotencia de no conseguir llegar hasta mi hermana, que ésta se estaba yendo hacia otra dirección… Aunque bien mirado, eso ya no me importaba tanto. Estaba inmersa en los profundos ojos de un marrón cálido que se estaba oscurizando por momentos de aquel chico desconocido. Pestañeó. Y fue como si de un ángel se tratara. Sus largas pestañas se juntaron por un momento. Solo estaba él. Él, sus ojos, sus pestañas y esa gran sonrisa que no había perdido durante toda la conversación.
-Ehm… Blackeline. Me llamo Blackeline, pero supongo que me puedes llamar Black. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Introducción


Me llamo Blackeline Soncate, aunque me puedes llamar Black. Tengo dieciocho años. Estudio muy lejos de casa, pero no vivo sola, vivo con mi hermana. Aunque no por mucho tiempo, ella se está a punto de casar por lo que se irá a vivir con su marido, con lo que me dejará más sola que la una. Bueno, no sola del todo, tengo a mi amiga, Bella, quién vive a dos manzanas de mi casa.
Soy de esas chicas que te encuentras por la calle y ni te percatas de su existencia. No destaco en absolutamente nada. La verdad es que no me gusta destacar, odio ser el centro de atención. No se me da bien hacer amigos. Soy rara, patosa y seria. Prefiero mil veces más estarme en casa leyendo un buen libro que salir por ahí de fiesta.
Con todo esto que te he dicho estoy segura de que te puedes hacer perfectamente a la idea de cómo soy. Hubiera preferido decirte que soy guapa, deportista, talentosa, simpática y con un millón de sueños y metas, pero no soy nada de esto, y lo que tampoco soy, es una mentirosa.

No le gusto a nadie, a menos que… ¿A menos que qué?
Tendrás que descubrirlo por ti mismo, ya he hablado demasiado.

Welcome, welcome.




Hola persona que está leyendo esto. Bienvenido a mi blog.

En este blog voy a ir colgando semanalmente (si puedo) los capítulos de una novela/fanfic que he echo sobre Zayn Malik.

[ En realidad, el personaje sí que se llama Zayn Malik, pero solamente está basado en su nombre y su apariencia. Los demás echos relacionados con el personaje son ficticios. No sé si me explico bien, pongamos un ejemplo. En la novela hablo sobre la familia de Zayn, pero es una familia que yo he inventado, no tiene que ver con su familia real. Solo lo digo para que no haya malentendidos. ]

Aclarado este punto, voy a hablaros sobre más temas relevantes.

He decidido que voy a ir colgando capítulos dos veces por semana en un principio, seguramente miércoles y domingo. Pero el día puede variar según yo lo vea necesario.

Si me doy cuenta de que la novela no tiene audiencia la suspenderé, obviamente. No voy a estar escribiendo algo que nadie lee.

Por último, espero que te guste mi novela y la disfrutes.
Si hay algo que no te gusta, no dudes en decírmelo en mi twitter: @catchingmusic, o en los comentarios del blog. Pero si tienes que criticar, por favor, que sea una crítica constructiva, nada de insultos.